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El estrés por calor, por ejemplo, es una preocupación en el verano, especialmente cuando las altas temperaturas se combinan con una humedad elevada. La temperatura óptima para los cerdos después del destete se sitúa entre los 18 °C y 24 °C. En este rango de temperatura, los cerdos permanecen en su zona termoneutral. En ella, pueden mantener su temperatura corporal central sin alterar su consumo de alimento, comportamiento o metabolismo. La producción de calor corporal también se encuentra en su nivel más bajo en esta zona. Cuando la temperatura supera el límite superior de la zona termoneutral, los cerdos no pueden disipar el calor sin gastar energía adicional; en su lugar, la pérdida de calor se realiza mediante el jadeo. Además, los cerdos pueden mostrar signos de estrés por calor al aumentar el consumo de agua y reducir su actividad, incluyendo el comer. También ocurren otros cambios fisiológicos, como el aumento del cortisol en sangre, mayor estrés oxidativo, incremento de citocinas inflamatorias, aumento del pH sanguíneo (alcalosis respiratoria), alteraciones en la microflora intestinal, reducción del flujo sanguíneo a los intestinos y otros órganos internos, y pérdida de la integridad intestinal. En última instancia, además de ser un problema de bienestar animal, el estrés por calor provoca pérdidas económicas debido a la disminución del rendimiento, la reducción de la calidad de la carne y el aumento de la mortalidad.

Además del estrés por calor, en el verano también existen consideraciones de gestión sanitaria. Mantener la salud intestinal y la función inmunitaria es crucial para ayudar a optimizar la producción durante los meses de verano. Los intestinos son uno de los primeros órganos afectados por el calor estival y son responsables tanto de la absorción de nutrientes como de mantener fuera las toxinas y bacterias.

Al igual que con la salud, existen consideraciones nutricionales. El clima de verano presenta condiciones óptimas para el crecimiento de moho debido a la exposición a la humedad y al calor adecuados. Si no se controla, el crecimiento de moho puede provocar un deterioro en la calidad del alimento mediante la pérdida de nutrientes y vitaminas. Además, los mohos pueden producir micotoxinas que aportan sus propios efectos perjudiciales, como la pérdida de la integridad intestinal y el deterioro de la inmunidad. También existe el riesgo de rancidez del alimento, lo que puede reducir los niveles de energía de las grasas, así como la disponibilidad de vitaminas liposolubles.

Algunas recomendaciones sobre cómo combatir los desafíos del verano mediante intervenciones de manejo, nutricionales y sanitarias.

El rendimiento negativo durante el verano ocurre principalmente debido a la reducción en el consumo de alimento. Para contrarrestar el hecho de que los cerdos dejen de comer por el estrés por calor, se pueden realizar varios ajustes en las fórmulas dietéticas. La formulación de dietas densas en nutrientes puede ayudar a los cerdos a mantener la ingesta de nutrientes mientras consumen menos alimento. Aumentar los niveles de energía en las dietas también puede compensar la menor ingesta. Dado que la digestión de las proteínas produce niveles más altos de calor metabólico, esto se logra a menudo aumentando los niveles de grasa y disminuyendo la proteína. Sin embargo, si se reducen los niveles de proteína, los niveles de aminoácidos deben equilibrarse cuidadosamente para compensar, por ejemplo, mediante la suplementación con aminoácidos sintéticos y/o enzimas. Evite también alimentar a los animales durante las horas de mayor estrés por calor (10:00 a. m. a 4:00 p. m.) para aumentar el consumo y reducir el desperdicio de alimento.

Si bien los cerdos pueden perder nutrientes debido a un menor consumo de alimento, también pueden perderlos si la calidad de este es deficiente. Las temperaturas cálidas y la alta humedad ofrecen condiciones de crecimiento propicias para los mohos. Estos pueden reducir la calidad del alimento al utilizar los nutrientes antes de que lleguen a los cerdos. Además, las micotoxinas que producen afectan negativamente a casi todos los sistemas orgánicos del animal, además de reducir el rendimiento y la eficiencia alimenticia. Las pérdidas de rendimiento causadas por mohos y micotoxinas se pueden combatir agregando inhibidores de moho y agentes de fluidez a los alimentos. Del mismo modo, los antioxidantes pueden proteger las grasas y aceites del alimento para que no se vuelvan rancios por oxidación. También existe evidencia de que la alimentación con pellets durante el verano podría ayudar a mitigar la pérdida de rendimiento.

La suplementación con vitaminas y otros aditivos puede ser útil para mitigar los efectos del estrés por calor. La suplementación con vitaminas A, E y C puede ser beneficiosa no solo porque son antioxidantes y el estrés por calor puede causar estrés oxidativo en los cerdos, sino también porque no se sintetizan con tanta facilidad en cerdos estresados por el calor. La suplementación mineral también es útil. El selenio, que también es un antioxidante, se puede agregar para mejorar los efectos del estrés oxidativo. Los minerales como el calcio, el zinc, el fósforo y el magnesio, que son fundamentales para el crecimiento y desarrollo, se pierden ya sea por la reducción del apetito o por un metabolismo más bajo durante el estrés por calor. Estos minerales también deben equilibrarse adecuadamente y, si es necesario, suplementarse para contrarrestar esta pérdida. Otros minerales, como el cromo, combaten directamente el estrés por calor al reducir los niveles de cortisol; por lo tanto, su suplementación puede mejorar la tasa de crecimiento y el rendimiento durante estas épocas. Además, es fundamental abordar la pérdida de electrolitos y el desequilibrio ácido-base debido a la alcalosis respiratoria causada por el jadeo. Se pueden agregar sales como el bicarbonato de sodio y el cloruro de potasio al alimento para mantener el equilibrio ácido-base. También se pueden suplementar electrolitos en el agua durante los períodos muy calurosos.

Uno de los muchos efectos perjudiciales del estrés por calor es un sistema inmunitario debilitado. El calor excesivo tiende a alterar la capacidad de los cerdos para generar respuestas inmunitarias óptimas a las vacunas y para combatir patógenos. Aunque muchos productores asocian el verano con un menor riesgo de enfermedades y pueden utilizar un programa de vacunación menos agresivo durante estos meses, es fundamental enfocarse en dichos programas. Una forma de ayudar es realizar evaluaciones diagnósticas periódicas en un subgrupo de cerdos para garantizar que el programa de vacunación utilizado coincida con los desafíos reales de los animales. Además, es importante evaluar la eficiencia de los programas observando la aplicación de las vacunas y los títulos de anticuerpos. Asimismo, el manejo del estrés agudo y crónico, como el provocado por el calor, es importante para tener un sistema inmunitario bien equilibrado que pueda combatir otros desafíos. Una dieta equilibrada con una proporción óptima de aminoácidos y minerales como zinc, cobre y cromo tiene el potencial de mitigar el estrés crónico y ayudar a mantener el sistema inmunitario equilibrado y listo para cualquier desafío veraniego. Suministrar moduladores inmunitarios como los β-glucanos, idealmente antes del inicio del verano, estimula el sistema inmunitario de forma delicada y sin un exceso de activación, de modo que el animal esté preparado para afrontar los retos inmunitarios y patógenos.

Aunque los datos históricos indican que las enfermedades en verano son menos frecuentes en comparación con el invierno, se deben tomar las medidas adecuadas para proteger a los animales de aquellas patologías que, siendo menos comunes, se vuelven más agresivas durante el verano. La prevalencia de úlceras gástricas e ileítis causada por Lawsonia aumenta durante los meses de verano. En cerdos de crecimiento y acabado, la salmonelosis se ve favorecida en el verano en comparación con otras estaciones. Aunque el número de casos de erisipela puede ser menor durante los meses estivales, existe cierta evidencia de que la erisipela aguda parece ser más grave en esta época. Dado que estas tres enfermedades cuentan con vacunas eficaces, es importante seguir los programas de vacunación adecuados para prevenir brotes en verano. Más allá de estas enfermedades, los brotes estivales varían mucho de una granja a otra y según la ubicación geográfica. Llevar un registro adecuado de datos es la clave para identificar y controlar las enfermedades específicas de una granja en particular.

Un buen programa de salud intestinal es esencial para una operación exitosa en todas las estaciones, pero es aún más importante durante el verano. El tracto gastrointestinal (GI) es uno de los primeros sistemas orgánicos que se ve gravemente afectado durante el estrés por calor, ya que el animal desvía el flujo sanguíneo hacia las zonas periféricas para disipar el calor. Además, las amplias variaciones de temperatura junto con la humedad cambiante durante las diferentes partes del día en verano contribuyen a un alto índice de calor e impactan significativamente el tracto GI de los cerdos. Los problemas resultantes de un intestino enfermo son dobles. En primer lugar, como se mencionó antes, los cerdos tienden a comer menos durante el verano, consumiendo menos nutrientes de los que normalmente necesitan para un crecimiento y producción óptimos. Si el intestino no está sano ni funciona de manera eficiente, esto agravará significativamente los problemas de salud. En segundo lugar, cualquier patógeno u otra agresión tóxica que entre al torrente sanguíneo del cerdo debido a un intestino dañado tiene el potencial de iniciar una cascada inflamatoria, desviando nutrientes vitales que de por sí ya podrían estar en un estado deficitario. La salud intestinal es de suma importancia para superar con éxito cualquier tipo de estrés. Los probióticos, los ácidos grasos de cadena corta como el ácido butírico, minerales como el zinc y el cobre, los osmolitos, ciertos fitobióticos y los antioxidantes ayudan a mantener la salud intestinal durante el estrés por calor.

Los cerdos consumen más agua a medida que sube la temperatura. Es importante disponer de agua limpia y fresca para disipar el calor. Los cerdos deben contar con una cantidad suficiente de chupones o tazones bebederos y una presión de agua adecuada en cada corral, los cuales deben mantenerse en buen estado. Purgar las tuberías con regularidad puede ayudar a mantener el agua limpia y fresca, lo que anima a los cerdos a beber más. A medida que los cerdos toman más agua, el estrés disminuye y el consumo de alimento tiende a normalizarse.

Los sistemas de enfriamiento evaporativo deben recibir mantenimiento para optimizar su funcionamiento. Los paneles de enfriamiento (cool pads) pueden bajar significativamente la temperatura en el galpón y combatir el estrés por calor, pero existen factores que pueden disminuir la eficiencia de estos sistemas. Lo más importante es que los paneles y las tuberías no se tapen. La suciedad y los residuos deben eliminarse mecánicamente de los paneles, y los depósitos minerales y el sarro deben quitarse con un limpiador. Los filtros también deben lavarse antes de su uso. Las algas pueden obstruir los paneles y deben evitarse mediante la limpieza, limitando la exposición a la luz solar y permitiendo que los paneles se sequen una vez al día. El enfriamiento de la piel por mojado mediante sistemas de aspersión o el enfriamiento por goteo de agua también son métodos recomendables para refrescar a los cerdos.

Durante el verano, es fundamental extraer el calor del galpón. Asegúrese de proporcionar un flujo de aire adecuado de manera uniforme en todo el lugar para la ventilación en túnel. Esto se logra asegurando que los galpones estén herméticamente sellados y que no haya agujeros en las paredes o techos. También es fundamental contar con el número correcto de ventiladores y verificar que estén en buenas condiciones. Esto significa asegurarse de que las correas de los ventiladores no estén flojas, así como verificar que las aspas y las persianas estén limpias, ya que el polvo y las correas flojas pueden reducir el flujo de aire. Los rodamientos también deben lubricarse si es necesario. Durante el verano, también es recomendable reducir la densidad de población para proporcionar más espacio de piso por cerdo, evitando el hacinamiento y el sobrecalentamiento, particularmente en los cerdos más pesados. Lo ideal es retirar de 1 a 3 cerdos de cada corral, dependiendo de la gravedad de las temperaturas extremas. Asimismo, para reducir el estrés de los animales, manéjelos únicamente durante las horas más frescas del día, ya sea por la mañana o por la tarde de manera tardía.

Finalmente, tenga en cuenta que, para un productor excepcional, el bienestar del cerdo debe ser el objetivo final. Todos los aspectos de la crianza porcina están interconectados y a todo se le debe prestar la misma atención. Todos los puntos analizados aquí ofrecen un enfoque holístico hacia la salud y el bienestar del cerdo. Utilizados de forma adecuada, proporcionarán las condiciones de crecimiento ideales para el animal y le permitirán alcanzar su verdadero potencial genético.

Traducido y adaptado por Acontecer Agropecuario de: Nine Recommendations for Successful Summer Swine Production. Jim Eadie

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